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El miércoles 13 de mayo La Bancaria lleva adelante un paro nacional durante las últimas tres horas de atención al público. La medida alcanza a los Tesoros Regionales del BCRA y a las sucursales del Banco Hipotecario en todo el país.

Son dos conflictos que corren en paralelo pero tienen la misma raíz: falta de diálogo y políticas de ajuste que van dejando agujeros donde antes había trabajo.

En el caso del BCRA, el rechazo es concreto. El cierre de 12 tesorerías regionales pone en riesgo 32 puestos de trabajo. No son números abstractos: son oficinas que operan en el interior del país y que, una vez cerradas, no vuelven. El impacto no se queda en los trabajadores que pierden su empleo, sino en las economías locales que pierden infraestructura financiera del Estado.

En el Banco Hipotecario el problema es otro pero no distinto: cierre sistemático de sucursales y despidos que la institución no justifica. La Bancaria lo llama vaciamiento, y la palabra es exacta.

El sindicato advirtió que si no hay respuestas concretas, las medidas de fuerza se van a profundizar en todo el país. El 13 de mayo no es un punto de llegada, es una señal.

Contra el ajuste y el vaciamiento.